En el pasado, nuestro gasto militar ha sido un serio motivo de preocupación. Mientras que algunos gobernantes del pasado abordaron el problema confiscando propiedades y con otros actos contenciosos, nosotros hemos desarrollado una forma de conseguir que nuestros ejércitos se mantengan a sí mismos. Nuestros combatientes no solo producirán sus propios alimentos, sino que hemos ideado un tipo de patrocinio para que los campesinos de a pie puedan apoyar a un soldado a cambio de exenciones fiscales y del servicio militar. Este sistema no es solo más sostenible, sino que también elimina algunas de las barreras de clase existentes, reforzando la camaradería entre nuestros soldados y borrando viejos resentimientos. Solo queda implantar oficialmente estas nuevas directrices...
1113title = flavor_swe.21.titleLa gran reorganización del ejército
1114desc = flavor_swe.21.descEn el pasado, nuestro gasto militar ha sido un serio motivo de preocupación. Mientras que algunos gobernantes del pasado abordaron el problema confiscando propiedades y con otros actos contenciosos, nosotros hemos desarrollado una forma de conseguir que nuestros ejércitos se mantengan a sí mismos. Nuestros combatientes no solo producirán sus propios alimentos, sino que hemos ideado un tipo de patrocinio para que los campesinos de a pie puedan apoyar a un soldado a cambio de exenciones fiscales y del servicio militar. Este sistema no es solo más sostenible, sino que también elimina algunas de las barreras de clase existentes, reforzando la camaradería entre nuestros soldados y borrando viejos resentimientos. Solo queda implantar oficialmente estas nuevas directrices...
1115outcome = neutral
1116historical_info = flavor_swe.21.historical_infoCarlos XI no fue un gran rey guerrero como su padre y su hijo, pero sí destacó como reorganizador y consolidador. Además de sus esfuerzos por centralizar el Estado y confiscar buena parte de las tierras a los nobles, también reformó el ejército. Lo más importante es que ideó el ingenioso indelningsverk, un sistema para mantener a las tropas. Consistía en otorgar a los soldados terrenos confiscados, de modo que pudieran cultivarlos y obtener de ellos su salario. De este modo, el país podía mantener una gran hueste tanto en tiempos de paz como de guerra. Si un campesino asumía la responsabilidad de mantener a un soldado de caballería, junto con su montura y pertrechos, quedaba exento del servicio militar obligatorio y de pagar impuestos. Los campesinos podían colaborar en grupos de entre dos y cinco granjas para mantener a un soldado o un marinero. Los soldados se organizaban en compañías de 150 hombres, y cada condado debía formar un regimiento de 1200 hombres. El nuevo sistema no hacía distinción entre oficiales de origen noble y campesinado.